viernes, 21 de enero de 2011

Decadencia.


Que el mundo se me viene encima, y no tiendo a despertar
que no quiero salvarme, sólo quiero caer. Caer.

Que no veo las luces de la calle desde hace cinco auroras,
y por las noches cuento sombras para no soñar.

Porque sólo tengo luna para guiarme,
un vaso medio lleno y un cigarro recién encendido.
Y tus besos irreflexivos, capaces de resucitar mi exánime corazón.

Da igual que lleguemos tarde,
que si me equivoco, que lo arregle la vida.

Mientras dure este cigarro, yo me quedo aquí contigo.


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